Gracias por estar aquí (¿de nuevo?)

¿Como decir que esto simplemente es el blog de la futura gobernante del planeta? Y ahora os preguntaréis, ¿pero que dice...? Pues eso, que soy la reina de los patos (y las rubias pero no se lo digáis a mis queridos patos o se rebelarán. Sólo saben que soy un poco marmota). Soy una pequeña pato (bastante muy friki, todo sea dicho) que os revelará sus puntos de vista sobre diversos temas, y bueno, anécdotas que no tienen precio... En resumen, la enana ésta os dejará un montón de chorradas que tenéis que leer, ¿si?

Y para los que habéis entrado aquí buscando una receta de Pato Pekín no os preocupéis, que esta a continuación. *guiño guiño*

Tratad de disfrutar y olvidaros de vuestros problemas mientras estáis aquí... ¡No os cortéis!

PD. Y si queréis seguirme por Twitter, adelante. Me encontraréis como @ValkSan

jueves, 2 de octubre de 2014

Pesadillas reiterativas

Hoy me ha dado por empezar a pensar en las pesadillas que me persiguen desde pequeñita. Esta semana me había decidido a empezar a leer el libro "En llamas" de la saga de Los Juegos del Hambre, y además últimamente me levanto con temblores, después de haber pasado una noche angustiosa y temible, de la que no recuerdo nada, así que no podía evitar que me vinieran a la cabeza.

Por cierto, ya me he terminado el libro, y me ha parecido mucho más emocionante que el primero, aunque me estaba leyendo "Mort" de Terry Pratchett a la vez y cuando me pasaba de uno al otro, me hacía un lío con los tiempos.

En fin, tampoco me voy a extender explicando cómo eran mis pesadillas ni lo que me ocurría en ellas. Simplemente, eran crueles y se repetían de vez en cuando. Cada año una distinta y adaptada a mi mentalidad y mi gente.

Con el tiempo me di cuenta que era una exageración de mi subconsciente, una señal de que me arrepentía de algo, algo que debía cambiar,

La última pesadilla de la que soy realmente consciente fue la decisiva. Me enfrenté a mis miedos y tomé una decisión que hasta entonces me daba demasiado miedo.

Decidí no rendirme, luchar ante las cosas injustas, aunque me costara algún daño, ya que si no lo hacía, no me lo podría perdonar. De ser más valiente.

Y ahora que han vuelto me pregunto si estoy haciendo algo que debo corregir, que debo tomar de nuevo una decisión.

Me paso las noches pensando y cuando creo saber que debo hacer, algo ocurre, algo me hace cambiar lo que pienso o simplemente me quita las fuerzas de un plumazo. Y todo aquello que me afecta, viene de la gente que me importa, ya que es lo único que realmente me puede curar y me puede herir.

Está más que claro que yo debo hacer mucho, pero aunque preferiría que no fuese así, hay situaciones de las que no puedes salir tu solo.

No me veo capaz de nada, no entiendo nada y casi no quiero entenderlo...

Entonces sé que necesito a esas personas que tanto quiero, pero al mismo tiempo no las quiero a mi lado. Necesito sentirme querida, sentirme feliz para curarme, pero  tengo miedo de la gente, porque puede hacerme daño, sin querer o queriendo.. Con pequeñas cosas o grandes, y que me colapsan... Que me matan por dentro y me vuelven de hielo y piedra... Ahora quiero sentirlo todo, aunque mi subconsciente siempre me bloquea, para evitar que me derrumbe. Entierra y esconde todos mis sentimientos con tal de que no los encuentre hasta el momento en que pueda afrontarlos realmente.

Nunca siento los dolores más fuertes en el momento, como la mayoría de las personas, sino que siempre los siento lentamente, a medida que el tiempo pasa y yo empiezo a hacerme cada vez más consciente de todo. Entonces es cuando puede que me rompa en pedazos.

A veces parece que esa barrera que me separa del mundo se cae y puedo expresarme, puedo sentir, pero siempre vuelvo a la posición inicial.

Que no sepa exactamente lo que siento, no quiere decir que no lo sienta, sólo que se queda ahí dentro. Es tan horrible como cuando olvido las cosas que me han hecho daño a medida que pasa el tiempo, dejándome pequeños espacios en blanco en mi memoria.

Y ahora sé que debo hacer: luchar contra mi misma y mis miedos, encontrar cómo afrontarlos y volver a sonreír y a llorar con libertad. No va a ser fácil, pero, ¿qué lo es, realmente?


Lex Larsson