Y aunque este año me resultó de lo más decepcionante, duro y solitario, también tuvo cosas buenas, y es que gané el primer premio en los microrrelatos de lengua catalana, y como premio obtuve un diploma y una tarjeta regalo para Abacus que gasté en regalos para mi madre.
Aún así, creo que el relato que escribí en castellano también estaba bien, así que a continuación dejaré a vuestra disposición ambas historias:
Microrrelato en castellano:
Mientras llega el tren
Estoy escribiendo un
“tweet” mientras espero que llegue el “metro”. No puedo evitar pensar lo que
puede ocurrir en tan solo cinco minutos.
En cinco minutos, podría
saber que estoy enamorada de alguien o conseguir la oportunidad de alcanzar lo
que más deseo. Cinco minutos, podría ser lo que quedara para curar a una
persona o bien lo que llevara junto al pecho de su madre.
En cinco minutos, mi
mundo entero podría cambiar o podría mostrárselo a quien quisiera conocerlo. En
cinco minutos, cualquiera podría dejar de estar triste y comenzar a ser feliz.
Detengo mis pensamientos
y subo al tren. Estoy ansiosa por ver que me deparan esos cinco minutos.
Microrrelato en català:
El mar gris
Amb el pas del temps he pogut arribar a la
conclusió que una de les pitjor coses que li poden passar a una persona és
submergir-se a un mar de dubtes. És completament una sensació d’ofec, de que
estàs tancat dins d’una bombolla d’oxigen que cada cop es fa més petita i et
deixa respirar menys aire. I es que l’única forma de sortir d’aquesta tanca, és
trencant-la i sabent cap a on anar, per poder tornar a la superfície i per fi
respirar l’aire que porta la brisa marina, amb la seva fressa i els aires nous
i refrescants. Aires que fan que sentis que tornes a ser viu i que ha arribat
l’hora de continuar endavant.
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